Es
verdad que puede sentirse a flor de piel que el género de superhéroes en el
cine está ya bastante explotado. Y sí, aquí me voy a atrever a culpar tanto a Marvel
Studios en el actual UCM como a DC Comics con el ya extinto UEDC
de que se haya llegado a este punto. Insistencia en fórmulas cansadas,
diferencias creativas entre una producción y otra (en el caso de DC), aparición
de productos audiovisuales hasta en la sopa y, encima, interconectados (gracias,
Marvel), provocaron un hartazgo que ha hecho que este género no se mire como
antes. Es como si esa dosis de humanidad se hubiese desaparecido de la gran
mayoría de estas producciones. Esa que se dejó ver en trabajos como “Iron Man”,
donde vimos a un Tony Stark visiblemente afectado porque una de sus armas casi
lo mata, o en “Man of Steel”, donde el director Zack Snyder exploró muy
bien lo que podría significar que un ser de otro planeta, teniendo súper
poderes como los que presenta el último hijo de Kriptón, aterrizara en el mundo
actual.
Esa
humanidad es algo que ha ido saliendo a flote paulatinamente con resultados
interesantes de un tiempo para acá (no sin antes dejarnos algunas producciones
olvidables), además de ciertas medidas que han tomado en los estudios. Marvel
anunciando que no sacarán tantos productos (además de que ya no estarán interconectados)
y con “Avengers: Doomsday” para estrenarse en diciembre, DC moviendo piezas a
su ritmo, con “The Batman Part II” en el horizonte en 2028, y habiendo salido
ya “Superman” el año pasado y “Supergirl” hace unos meses… movimientos
indispensables que han influido en el ánimo de los espectadores para recibir
películas protagonizadas por personajes con trajes llamativos, sin importar si
tienen estampado en sus pechos un murciélago o cualquier otra figura, son
algunas de ellas.
En el medio de estos 2 puntos aterriza la más reciente
película del Hombre Araña (subtitulada “Brand New Day”) dirigida por Destin
Daniel Cretton (quien fuera director de la excelente “Shang-Chi and the
Legend of the Ten Rings”, de las pocas que realmente me han gustado de estos
últimos años del UCM), y contando nuevamente frente a las cámaras con los
servicios de Tom Holland como Peter Parker/Spider-Man, Zendaya
como MJ y Jacob Batalon como Ned. Y detrás de cámaras, además de Cretton
en la dirección, aparecen los nombres de Chris McKenna y Erik Sommers
en la escritura del libreto. Lo adelantamos, la película funciona, y muy bien,
de eso no cabe la menor duda. Pero no, definitivamente no es excelente, mas
casi alcanza la excelencia. Y no, esta no es la mejor del Hombre Araña de
Holland, así como que hay trabajos que la superan, pero de entrada diremos que,
si buscas una inversión más que garantizada de tu tiempo y dinero, adelante, ve
a verla, pues roza la excelencia sin serlo.
Han
pasado varios años desde que presenciamos que casi ocurre un desastre multiversal
en el que el dr. Strange finalmente aplicó correctamente el hechizo que le
pidió Peter y el mundo se olvidó de él. Mas nuestro héroe arácnido está aún activo
en la ciudad. Captura de criminales, rescates, y hasta reconocimientos han sido
parte de su vida una vez que ha visto cómo nadie lo recuerda. Ha vivido en una
soledad inmensa, anhelando con ansias volver con Ned y, especialmente, con MJ,
a quien todavía ama. Pero, incluso en la soledad en la que ha vivido, ha sacado
tiempo para ir a la universidad y visitar la tumba de la tía May (Marisa
Tomei). En las labores como superhéroe ha tenido el apoyo de la detective
de la policía de NY Jean DeWolff (Liza Colón-Zayas), y más cuando ayuda
a capturar a un grupo de ninjas conocido como La Mano. Además, también recibe
el respaldo de Control de Daños, un departamento que regula la actividad de
seres con superpoderes liderizado por Bill Metzger (Tramell Tillman).
Pero una amenaza se cierne sobre Control de Daños y su
edificio al aparecer un tanque sin control que se dirige hacia ellos. Dicho
tanque es perseguido por Frank Castle/The Punisher (Jon Bernthal), mas
nuestro héroe lo detiene de provocar más daños de los que ya causó. El tanque
se estrella en una de las prisiones de CDC, y logran atrapar al conductor, el
cual el Hombre Araña descubre que está poseído por una entidad que va saltando
de cuerpo en cuerpo, por lo que se embarca en la misión de descubrir quién está
detrás de todo esto. Lejos de Peter, MJ y Ned se han graduado del MIT y
regresan a NY. Estos no reconocen a Peter, lo cual resulta doloroso para este,
y más cuando ve a MJ besarse con otro chico. Pero, además, Peter enfrenta una
amenaza a nivel interno pues sus sentidos arácnidos se agudizan muy
considerablemente, al punto de que puede lanzar telarañas desde sus muñecas
(véase la nota de homenaje al Spider-Man de Tobey MaGuire).
Como tal, la película tiene muchos puntos fuertes y uno
solo de estos es débil, lo que hace que sea un arma de 2 filos, mismo que
dejaremos para más adelante. El elenco es uno de los aspectos más destacados de
esta producción, siendo Tom Holland quien vuelve a llevar sobre sus hombros
las riendas en este apartado. 5 años en el mundo real (mas otros papeles que ha
aceptado interpretar) y 8 en el mundo de Peter han hecho que gane en madurez. Su
Peter es consciente de que ya no forma parte de Los Vengadores, además de que
ni el dr. Strange lo recuerda por el hechizo que lanzó. Y, como lo mencionamos,
ha vivido solo por 8 años, y convive con la pesada corona de la decisión tomada
en “No Way Home”. Esto mismo lo podemos decir de los personajes interpretados
por Zendaya y Jacob Batalon. Alejados de Peter pues no lo
recuerdan, tanto MJ como Ned han seguido sus vidas, estudiado y graduado, y
ella, además, está con otro hombre que no es Peter, mientras que Ned ha conocido
a otras personas con las que entabló amistad, mas su admiración por el héroe
arácnido no ha decaído ni un poco.
Aquí es donde voy a sacar un símil que ocurrió en su
día con la saga “Harry Potter” cinematográfica, pues ambas comparten el punto
de que desde 2016 hemos ido de la mano con este trío y nos han hecho reír,
hemos sentido pena por uno o más momentos que les han ocurrido, y donde dimos
hasta un paseo multidimensional teniendo nada menos que 3 Peter
Parker/Spider-Man compartiendo pantalla con estos personajes. Hace rato que
dejaron de ser adolescentes, son adultos y les toca enfrentar lo que se les
ponga por delante en sus vidas. Por su parte, las adiciones de Jon Bernthal
y Mark Ruffalo como The Punisher y Hulk, respectivamente, ponen las
respectivas notas de conocimiento, acción y humor a las dinámicas de estos con
otros personajes. Ellos, sumados a las adiciones de Liza Colón-Sayas y Tramell
Tillman en sus respectivos papeles, logran un ensamble de actores tan bueno
que hasta el papel más pequeño como lo es el de la IA EV que interpreta Naomi
Watts (quien vuelve a trabajar con Holland tras “The Impossible”) da gusto
escucharlo, aunque sea solamente de voz.
Hablemos de un aspecto que, voy a decirlo sin que me
quede absolutamente nada por dentro, hizo como el slogan de un comercial de una
empresa de seguros venezolana de finales de los años ’90, y es el de los
efectos visuales: cambiaron de “bueno” para “mejor”. Es cierto que hay tomas en
donde la mano digital de las computadoras se debe meter porque sí, es
innegable, y el acabado de los mismos no estuvo nada mal, al contrario, son de
muy buena calidad en aquellas donde fueron usados. Pero el salto de calidad
viene en cuanto a la decisión creativa de utilizar efectos prácticos (y donde Tom
Holland se vio involucrado en puntos creativos de la producción). No
solamente en escenas donde vemos a nuestro superhéroe saltar a grandes alturas
y colgando de un edificio a otro, sino en varias de las secuencias de acción y
de persecución. Ello, además, tomando como inspiración los 2 juegos del
personaje desarrollados por Insomniac Games para las consolas de Sony,
pues en este hay muchas acrobacias y movimientos que se extrajeron para que
fueran llevados a la pantalla grande.
Y donde también ganó la practicidad fue al momento de
realizar el vestuario. Aquí la diseñadora Sandra Mikovic Hays y su
equipo se llevan el crédito en ese sentido pues no solamente los vestuarios de
los personajes en general, pero especialmente de los villanos y personajes como
The Punisher, están bien hechos, sino que el vestuario que más llamará la
atención del espectador es inequívoco: el traje del Hombre Araña. Como en la
cinta Peter ya no tiene acceso a la tecnología de Industrias Stark, entonces le
toca hacerse su propio traje, y es exactamente lo que vemos. Un diseño hecho
con tela real, ensamblando cada equipo de Hays las partes de este, y tejiéndolo
todo a mano, sin utilizar ningún tipo de sensores de detección de movimiento ni
crear el outfit del arácnido por computadora, como lo vimos en
anteriores iteraciones del UCM. La mejor prueba de que el traje es
totalmente real se pudo observar en el trailer al ver que Peter salta
desde una azotea y las arrugas se aprecian mientras va cayendo este, así como
cuando lo echa a la lavadora para lavarlo. Acciones sencillas que dejan ver un arduo
trabajo.
Es momento de ir al apartado de la escritura que, como
dijimos, cayó en las manos de Chris McKenna y Erik Sommers. El
desarrollo de personajes como Peter, MJ, Ned, la detective DeWolff y Frank está
muy logrado. Como dijimos anteriormente, el trío protagonista se ha desarrollado
durante varios años como personas, teniendo destinos distintos tras el hechizo
del dr. Strange. Temas como la soledad, el soltar ciertas cosas que en un
inicio no tienes control, así como el por qué este elemento de la persona es
bueno mantenerlo y este no, si a través de un conjunto de virtudes y defectos
se crea la personalidad de alguien. Incluso algo tan sencillo y tan jugoso como
el amor está bien manejado, dejándose ver en la dinámica de un Parker que aún
ama a MJ, pero ella no lo recuerda. En la gran mayoría de los casos pasamos el
tiempo suficiente con todos los personajes, incluso con Bruce Banner/Hulk y la
inteligencia artificial EV.
Pero es en la escritura donde se ve la mayor costura
de la cinta. Es cierto, pasamos tiempo con personajes como los que ya
nombramos, mas un elemento que ha hecho que recordemos siempre las películas
basadas en este universo es porque ha tenido presencia de villanos. Desde el
dr. Octopus del Spidey de Tobey MaGuire, pasando por El Lagarto del de Andrew
Garfield hasta El Buitre del actual, todos han tenido más que suficiente
desarrollo y tiempo en cámara para que podamos conocerlos y, en la medida de lo
posible, que empaticemos con ellos (sin que ello signifique justificación de
sus acciones). En cambio, acá se ven unos pocos a cuadro, sí, mas es lamentable
decir que esta es la primera ocasión en que una cinta de “Spider-Man” cae en el
gran error del grueso de los villanos del UCM como lo es que, cuando no
resultan un cliché visto cientos de veces, tienen poco desarrollo, y quien
resulta ser en realidad la persona antagonista es alguien que termina siendo
eso, un cliché. ¿Cómo es posible que un personaje que se hizo esperar un total
de 3 películas como lo es El Escorpión tenga tan poco desarrollo y resulte tan
básico? Pues es, lamentablemente, cierto. Y cierro este punto con algo más: por
los trailers, tras ver cómo le cambian los ojos y lanza telarañas de
forma distinta, se esperaba ver a un personaje que causa estragos en la vida de
Peter como lo es Man-Spider, al cual se le podría sacar mucho, mucho jugo, y al
final, termina como el resto de antagonistas, quedando en nada.
“Spider-Man: Brand New Day” tenía todo para ser una de
las mejores películas del año gracias a los múltiples recursos con los que cuenta,
pero que cae en un error que ha azotado muchas de las películas de este universo
en 18 años de existencia al no contar con un villano que se pueda decir que se
ponga de tú a tú con Misterio o el mencionado Buitre, pero que igual se deja
ver, aun cuando exista tamaña decepción en este aspecto.